Desintoxicación del Alcohol

Dar el paso de someterse a un proceso de desintoxicación del alcohol es una de las decisiones más inteligentes que un adicto al alcohol puede tomar.

El problema es que aunque sea una decisión que para los no afectados es obvia, para los alcohólicos no es nada sencilla. En primer lugar está el potente poder adictivo del alcohol, que hace que los enfermos de alcoholismo justifiquen los problemas derivados del consumo de alcohol de una forma irracional. Además, los alcohólicos suelen tener miedo al cambio de vida que implica superar el alcoholismo. No se trata solo de dejar de beber, sino también de cambiar hábitos y compañías.

Es una decisión importante, que marcará el futuro de la persona. El cambio será a mejor, pero eso no quiere decir que vaya a ser fácil.

Como puedes ver en nuestra página sobre rehabilitación del alcoholismo, dejar el alcohol pasa por:

  1. Reconocimiento del problema
  2. Desintoxicación alcohólica
  3. Rehabilitación
  4. Mantenimiento

En esta página te vamos a informar sobre todo lo concerniente a la etapa de desintoxicación alcohólica, ya que es la más peligrosa para la salud del enfermo y en la que la ayuda profesional es absolutamente necesaria.

Cuando un bebedor habitual, que sufre una adicción al alcohol deja de beber, su cuerpo reclamará el alcohol al que está acostumbrado desde hace tiempo. Esto se traduce en una serie de síntomas desagradables que tratan de forzar al enfermo a que vuelva a beber. El conjunto de ellos, se suele conocer como síndrome de abstinencia. Como veremos más adelante, los problemas no se limitan al apartado físico, sino también al psicológico.

Sin un tratamiento adecuado, los síntomas van empeorando con el tiempo y pueden poner en riesgo la vida del adicto al alcohol que está en proceso de desintoxicación alcohólica.

Incluso sin un peligro real para la vida de la persona, los efectos son tan desagradables que justificarían la intervención médica, ya que no tiene sentido sufrir sin necesidad. Pero como hemos comentado, la necesidad  de un seguimiento médico, va mucho más allá pues se trata de una cuestión de seguridad.

El proceso de desintoxicación del alcoholismo suele llevar más o menos una semana. Dependiendo de la gravedad de la adicción se puede tomar la determinación de pasarlo en un centro o mantener en la medida de lo posible la vida normal del enfermo.

Desintoxicarse en casa, no justifica que no haya un seguimiento médico. El paciente deberá acudir a consulta con regularidad, para que su médico de confianza le ayude a superar el síndrome de abstinencia y sobre todo le proporcione los paliativos necesarios para los efectos secundarios que pueden resultar peligrosos para su vida. En estos casos, generalmente los doctores suelen ser más conservadores con la medicación y recetan dosis superiores para asegurarse de que el enfermo está bien cuando se encuentre en su hogar.

En los casos en los que se prevé un cuadro agudo de síndrome de abstinencia, suele ser más recomendable el internado en un centro, ya que de este modo el paciente contará con apoyo y supervisión las 24 horas del día.

Qué es un centro de desintoxicación del alcoholismo

Un centro de desintoxicación del alcoholismo es una institución que se compone de las infraestructuras, herramientas y personal necesarios para conseguir que el adicto al alcohol controle y supere su adicción.

El internado en el centro puede ser nulo, limitarse a la etapa de desintoxicación o prolongarse durante la etapa de rehabilitación. Se trata de una decisión personal del paciente, que por supuesto contará con el asesoramiento médico adecuado desde el primer día. Si no hay internamiento, el paciente deberá acudir con regularidad a hacerse revisiones y más adelante a participar en sesiones de rehabilitación.

Antes de tomar la decisión, los médicos deben realizar un examen al paciente, así como una entrevista para diagnosticar el estado de avance de la adicción.

En el centro de desintoxicación del alcoholismo, el paciente cuenta con la supervisión, médica y psicológica, necesaria para evitar problemas derivados del síndrome de abstinencia que pueden ir desde la hipertensión hasta tentativas de suicidio o depresión.

El enfoque de los centros modernos, lejos de centrarse exclusivamente en los problemas físicos, también presta una gran atención a los factores psicológicos, ya que cuando hablamos de una adicción no tenemos que tener en cuenta solo las tentaciones físicas, sino también las sociales.

Los centros ofrecen formación al propio enfermo y sus familias, para que sepan sobrellevar la enfermedad y finalmente controlarla. Se aprenderá a evitar situaciones de riesgo de recaída y también a tener armas defensivas en contra de las tentaciones típicas de la vida en sociedad. Para un alcohólico, dejar de beber es el primer paso, pero saber decir que no a una invitación, manteniendo una relación normal y sana con la otra persona es la clave del éxito. Recordemos que a diferencia de lo que ocurre con otras drogas, el alcohol está ampliamente aceptado y, por tanto, las tentaciones son mucho más fáciles de encontrar.

Además de todo esto, los centros ofrecen actividades complementarias como pueden ser clases de arte, yoga, o similares que está demostrado ayudan a los alcohólicos a sustituir los tiempos dedicados al alcohol, por otros entretenimientos más productivos. Por un tanto, un buen centro ofrece una combinación óptima de tratamiento médico, psicología y sociabilización.

Finalmente, también se hace una labor de rehabilitación, para tratar de recuperar en la medida de los posible los órganos y sentidos dañados por el consumo prolongado de bebidas alcohólicas.

El objetivo final es que alcohólico sea una persona totalmente autónoma e independiente que no necesite beber absolutamente para nada. Las infraestructuras y organización de los centros favorecen la consecución con éxito de este proceso.

Las facilidades del centro no son exclusivas para los internos, sino que están a disposición de todos los pacientes. De esta forma, se trata de conseguir que el paciente solo esté ingresado el tiempo mínimo necesario para poder proseguir con su rehabilitación con las máximas garantías de seguridad.

A la hora de elegir centro hay factores importantes como:

  • Calidad del mismo
  • Lista de espera
  • Precio
  • Distancia
  • Metodología

En condiciones ideales, la calidad del centro y la efectividad de la metodología utilizadas deberían ser los factores con más peso en la ecuación de la decisión.

Peligros del síndrome de abstinencia del alcohol

El síndrome de abstinencia afecta de distinta manera a cada paciente. Los problemas dependen de una serie de factores personales como:

  • Tiempo que se lleva bebiendo
  • Cantidad que se estaba bebiendo
  • Frecuencia con la que se bebía
  • Historial clínico de enfermedades pasadas
  • Factores psicológicos
  • Tolerancia a las medicinas

Dependiendo del caso, puede que se vaya reduciendo la dosis de alcohol de forma paulatina o puede que se haga de una forma más rápida.

Sea como sea, e incluso en los casos en los que el adicto no es ingresado en un centro, debe ser vigilado. Por eso, es conveniente que un familiar o un amigo pase con él todo el tiempo necesario hasta que el médico considere que el riesgo ha pasado. El papel del familiar o amigo, no solo se limita a dar apoyo moral, sino que debe estar atento a posibles complicaciones para llamar al médico o servicio de urgencias a la mayor brevedad cuando estas se presentan. Si se opta por esta opción es importante que el hogar no suponga en sí mismo una tentación para beber. Para ello debe prepararse el lugar con anterioridad y consultar al paciente. Si se prevé que el propio lugar puede ocasionar problemas, quizá sea mejor optar por otra vía.

Identificar los efectos secundarios es relativamente sencillo ya que son evidentes de forma externa. En la consulta, el médico debe explicar con detalle al paciente y su acompañante cómo darse cuenta de que se están sufriendo efectos secundarios sobre los que se debe estar atento. Entre otros, los síntomas son:

  • Deshidratación
  • Taquicardias
  • Temblores en las manos o en todo el cuerpo
  • Fiebre

Aunque depende de cada persona, normalmente los primeros efectos secundarios aparecen entre 6 y 8 horas después de haber dejado de beber. Si no se tratan irán empeorando, siendo a partir de las 72 horas un momento crítico en el que el paciente puede sufrir el tristemente conocido delirium tremens.

El delirium tremens es el peor cuadro del síndrome de abstinencia del alcohólico, en él se sufren alucinaciones, convulsiones y delirios y puede llegar a ocasionar la muerte.

Un listado no completo de los problemas que pueden surgir es:

  • Ansiedad
  • Nauseas
  • Dolor abdominal
  • Irritabilidad
  • Sudoración
  • Depresión
  • Fatiga
  • Subida de la tensión arterial
  • Presión en el pecho
  • Una gran confusión
  • Tensión muscular
  • Dolor de cabeza
  • Alucinaciones
  • Convulsiones
  • Delirios

La gran mayoría de las personas que beban en cantidades excesivas con regularidad y dejen el alcohol de golpe, experimentarán estos problemas.

Tratar de dejar de beber por tu propia cuenta si sufres una adicción, multiplica las posibilidades de recaída y si no es así, es probable que tengas complicaciones médicas graves.

Además, se sabe que aquellas personas que ya hayan experimentado el síndrome de abstinencia con anterioridad es más probable que vuelvan a hacerlo y de una forma más fuerte. Por tanto, en un caso de alcoholismo tratar de dejar de beber sin apoyo sanitario es una irresponsabilidad que nunca se debe hacer.

Si aparece el delirium tremens, es importante que se trate lo más rápidamente posible para evitar el riesgo de muerte. En el caso de que el alcohólico esté en su casa, el acompañante debe llamar sin dilación a los servicios de urgencia. En un centro, las posibilidades de que esto ocurra son mínimas y en todo caso el paciente estará controlado para reaccionar con prontitud.

Con el tratamiento adecuado el síndrome de abstinencia debería remitir en 7 u  8 días. Sin tratamiento, podría prolongarse durante semanas, maximizando los riesgos de recaída y de que ocurra un episodio grave que ponga en peligro la vida del enfermo.

Combatiendo con los síntomas del síndrome de abstinencia en un centro de rehabilitación

El proceso de desintoxicación del alcohol para los pacientes con cuadro más severos pasa por una monitorización total para asegurar la salud del enfermo. El objetivo siempre es el mismo, detener el consumo de alcohol lo más rápido posible, pero de forma segura.

Uno de los peligro frecuentes de la abstinencia alcohólica es la deshidratación, por lo que puede ser aconsejable abrir una vía que mantenga al paciente hidratado y permita una medicación rápida en caso de que sea necesario. A menudo, la desnutrición también está presente junto a la deshidratación, por lo que el médico puede recetar suplementos como vitaminas, ácido fólico o cualquier otra sustancia que en su opinión y atendiendo a los análisis el paciente pueda necesitar.

Otras sustancias que se suelen utilizar en el tratamiento del alcoholismo para atenuar los efectos del síndrome de abstinencia y provocar un rechazo al alcohol son:

  1. Disulfiram: Se trata de una enzima que ocasiona unos efectos secundarios desagradables cuando se ingiere alcohol. De esta forma el adicto provoca un estímulo negativo cada vez que bebe y se condiciona al cuerpo para dejar de desear la bebida. Siempre debe tomarse bajo supervisión médica.
  2. Acamprosato: Este medicamento reduce la ingesta voluntaria del alcohol, por lo que es especialmente efectivo para evitar recaídas. A diferencia del Disulfiram no provocará efectos desagradables si se vuelve a beber, pues esta no es su misión.
  3. Benzodiazepinas: Este medicamente ayuda a eliminar la ansiedad y tiene un efecto relajatorio, sedante y anticonvulsivo, por lo que es indicado para evitar los problemas relacionados con la abstinencia alcohólica. Se debe tener mucha precaución pues su uso está totalmente contraindicado con la bebida, por lo que una recaída podría ser peligrosa. Su objetivo es atenuar los síntomas del síndrome de abstinencia.
  4. Naltrexona: Es un medicamente que elimina el placer de la bebida, de modo que durante su consumo resulta más fácil mantenerse sobrio y superar la tentación de recaer.  En este caso no es como el disulfiram y no causa sensación de malestar si se consume alcohol.

Estos son solo algunos de los medicamentos que su médico le puede recomendar. En ningún caso debe automedicarse o considerar este texto como una recomendación. Aquí solo hemos expuesto de manera muy superficial algunos de los productos para que comience a informarse, pero siempre que vaya a tomar algo, debe ser recetado y controlado por un médico.

Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros ahora mismo para que te informemos de todo el proceso con detalle.