Intervención del Alcoholismo

Puesto que estás visitando nuestra web, es probable que tú o alguien que conoces y te importa tenga problemas con el alcohol. Lo primero que debes saber es que no es nada de lo que avergonzarse. Ser alcohólico es una enfermedad mental, se puede controlar y debe tratarse.

Los problemas asociados al alcoholismo son muchos: Por un lado tenemos los problemas de salud: cirrosis, problemas cardiacos, ansiedad, degeneración de órganos… Por otro lado tenemos los problemas sociales: comportamientos violentos, chantajes emocionales, pérdida de trabajo, asilamiento social, etc. A esto se le une el gran sufrimiento que se provoca a las personas que conviven con el alcohólico e incluso a los seres queridos que aunque no convivan pueden verse afectados.

La adicción al alcohol requiere tratamiento. Si no se recibe uno, el enfermo acabará poniendo en peligro su vida, si sobrevive, seguramente tratará de dejar de beber, pero lamentablemente puede ser demasiado tarde y haber sufrido daños irreversibles. Lo que es seguro es que esperar no es una solución, sino simplemente una forma de retrasar la decisión con el peligroso y probable potencial de que empeore la situación.

Seguramente todo lo que acabas de leer ya lo sabías. En la mayoría de los casos, lo que necesitan los familiares de los alcohólicos es conseguir que el adicto al alcohol dé el paso de decidir que quiere dejar el alcohol. Puede que lo hayas intentado todo, pero nada ha funcionado. El problema es que un alcohólico no bebe como una persona sana. Su cuerpo tiene una dependencia que es prácticamente imposible de controlar sin ayuda y no se trata de un problema de fuerza de voluntad.

En estos casos, lo más aconsejable es acudir a unas sesiones de intervención del alcohol. Llamamos intervención del alcohol al trabajo que se realiza con el adicto al alcohol para ayudarle a tomar le decisión de querer rehabilitarse y aceptar ayuda. Estas intervenciones se pueden hacer tanto en casos de alcohólicos diagnosticados, como con personas que por su comportamiento en los últimos tiempos, están en riesgo de acabar convirtiéndose en adictos a la bebida.

El enfoque de los profesionales en el tratamiento del tema, es mucho más adecuado que el que una persona sin formación e implicada emocionalmente con el adicto pueda conseguir. Los familiares y amigos, aunque bienintencionados, no conseguirán sino frustraciones y desasosiegos. No obstante, esto no quiere decir que deban abandonar al adicto a su suerte. Más abajo, en esta página, te ofrecemos algunos consejos que puedes seguir para que tus intentos de ayudar al enfermo sean más fructíferos y positivos.

Nunca es tarde para tomar la decisión de rehabilitarse, pero tampoco hay un momento en que se pueda decir que es demasiado pronto. Cuanto antes se comience a trabajar en la solución de este problema, menos riesgos y daños sufrirán tanto el enfermo como la familia.

Por tanto, ahora es el mejor momento para ponerte en contacto con nosotros y que te informemos sobre nuestro servicios de intervención del alcohol u otros tratamientos relacionados con la adicción.

Cómo ayudar a un alcohólico

Los familiares y amigos pueden ser de gran ayuda para un adicto al alcohol. El principal problema es que sus sentimientos hacia el alcohólico suelen hacer que no traten el caso con la sangre fría y objetividad requerida.

Los errores más típicos que se suelen cometer son:

  • Sentirse frustrado
  • Reñir o discutir con el alcohólico
  • Hablar con el cuando ha bebido
  • Criticarlo o acusarlo de obrar mal
  • Aceptar que quizá el problema lo tienes tú y no él

Seguramente la peor situación sea la última, pues en ella el compañero del alcohólico empieza a estar en riesgo de aislamiento social, pérdida de seguridad e incluso depresión. El adicto al alcohol tratará de justificar su comportamiento y si el acompañante no está preparado puede llegar a convencerse de que está exagerando y sentirse culpable por los problemas del alcohólico.

Por tanto, uno de los factores fundamentales para tratar y ayudar a un adicto es la objetividad. Lo primero que debes hacer para ayudar a un alcohólico, es asegurarte de que sigues en contacto con el mundo real y te mantienes capaz de juzgar la situación con objetividad. Si el enfermo empieza a aislarte, debes tomar medidas para evitarlo.

Una vez asegurada tu propia salud mental, debes cambiar el enfoque de tus interactuaciones con el alcohólico.

Deja de lado los reproches y discusiones y mantén un enfoque positivo. Tienes que hacer ver al adicto que estás preocupado por él y que solo quieres ayudarlo. Puede que el enfermo lo niegue, de hecho es probable, pero tu enfoque debe mantenerse firme. No hables de tus problemas, sino de los suyos, demostrándole todos los problemas que él, el enfermo, está sufriendo por culpa de su adicción.

Si esto no funciona, puedes necesitar una intervención del alcohol profesional. En ella, es conveniente que participen un profesional, acostumbrado a lidiar con estos problemas, y una persona que el alcohólico respete. Al elegir esta persona ten en cuenta que debe ser alguien que no conviva con el alcohólico, porque si lo hace, el enfermo lo verá como alguien que ya ha aceptado su enfermedad. Puede ser un padre, un hermano o un buen amigo. Por supuesto, esta persona no debe ser un compañero  de borracheras. Si se elige un amigo, debe ser uno al que el alcohólico tenga en buena estima y tenga un tipo de vida sano.

En esta reunión, se le explicará al alcohólico que todos están preocupados por él, que todos quieren ayudarlo, los problemas que ahora mismo está sufriendo por culpa de la enfermedad y las consecuencias que tendrá, no ponerle remedio.

El objetivo de la intervención no tiene por qué ser el internado en un centro de rehabilitación. Lo realmente importante es que el enfermo llegue a tomar la decisión de que tiene que solucionar el problema. Si esto ocurre, un médico experto en rehabilitación de adicciones puede aconsejar qué es lo más conveniente para la persona, tras examinar su caso específico. En algunos casos se recomendará el internado, en otros el enfermo podrá llevar a cabo la desintoxicación en su casa. Pero en todos los casos se debe hacer con asistencia médica para evitar los riesgos que tiene el síndrome de abstinencia del alcohol para la salud.

La enfermedad, el alcoholismo

Todavía existe la idea equivocada de que el alcoholismo es una falta que cometen algunas personas. Pero lo cierto es que el alcoholismo no es ninguna falta. Las adicciones, incluyendo la adicción al alcohol son enfermedades mentales. Esto implica varias cosas:

  • El sentimiento de culpa no va a solucionar el problema, no tiene sentido hacer sentir mal al alcohólico
  • No es que la persona sea más débil o peor que otros
  • El enfermo necesita ayuda, solo no podrá rehabilitarse
  • El tratamiento médico es necesario, su ausencia puede causar consecuencias graves e incluso la muerte
  • El síndrome de abstinencia es muy fuerte y también debe tratarse por un profesional sanitario, ya que puede causar delirium tremens y ser mortal

El problema de las enfermedades mentales es que tradicionalmente no se han considerado verdaderas enfermedades. A nadie se le ocurre juzgar a otra persona por padecer una neumonía, sufrir cáncer o tener problemas de visión. Sin embargo, es habitual juzgar a alcohólicos, drogadictos, adictos al sexo, etc.

Las enfermedades mentales deben tratarse, y los enfermos deben tener la seguridad de que no son culpables, solo son enfermos. En el caso del alcohol, afortunadamente existe la posibilidad de rehabilitarse.

Identificar cuando se está ante un problema de alcoholismo puede requerir a un médico para que evalúe la profundidad de la adicción. Sin embargo, saber si se necesita ayuda es bastante más sencillo y basta con contestar afirmativamente a más de dos de estas preguntas.

  • ¿Te has preguntado si debes dejar de beber?
  • ¿No puedes parar hasta emborracharte cuando empiezas a beber?
  • ¿Bebes cada vez con más frecuencia?
  • ¿Bebes cuando estás solo?
  • ¿Bebes antes de salir, por si más tarde no puedes beber suficiente?
  • ¿Te ha dicho alguien que tienes un problema con el alcohol?
  • ¿Ha bajado tu rendimiento en el trabajo o los estudios por culpa del alcohol?
  • ¿Has intentado dejar de beber y no lo has conseguido?

Si todavía tienes dudas no trates de justificarte. Acude a un médico, explícale tu caso y déjale que decida por ti. Los adictos al alcohol suelen tardar demasiado en reconocer su problema, porque la propia adicción hace que justifiquen los síntomas. Pero no debes tener miedo. Dar el paso y comenzar un tratamiento del alcoholismo es una decisión inteligente. No hay duda de que supondrá algunos cambios, pero estos serán para mejor. Te sentirás más sano y fuerte y tu vida social mejorará de una forma increíble, especialmente con las personas que más te importan.

¿Quieres otra buena razón para dejar de beber?

En la siguiente sección te vamos a dar una idea de las consecuencias que se derivan de beber demasiado regularmente, durante un largo periodo de tiempo. Como verás pueden ser muy serias, y ahora mismo es el mejor momento para empezar a trabajar en la solución.

Alcoholismo, causas y consecuencias

Acabamos de explicarte que el alcoholismo es una enfermedad y se debe acudir a un especialista para ponerle remedio. Pero vamos a ver cuáles son sus causas más comunes, puesto que pueden servir a mucha gente a tener cuidado y mantenerse alerta para tratar de prevenir este problema.

Causas del alcoholismo

  1. La genética influye: Hay numerosos estudios que demuestran que el gen ADH1B afecta a la metabolización del etanol. Aquellos que lo metabolizan rápidamente, tienen menos probabilidades de sufrir la enfermedad, porque sufrirán efectos más desagradables cuando beben.
  2. La familia: Tener ascendentes alcohólicos aumenta las posibilidades de caer en esta enfermedad. En primer lugar por el componente genético comentado en el punto uno, y en segundo, porque los modelos sociales que se aprenden durante la infancia son también importantes.
  3. Depresiones y estrés: Problemas como estos pueden llevar a beber a las personas, ya que el alcohol les hace sentirse mejor. Emborracharse, nunca debería ser la solución para nada.
  4. Soledad: Muchas personas empiezan a beber para sobrellevar la soledad y es un factor de riesgo a tener en cuenta.
  5. Bebedores sociales obligados: Existen profesionales que por su tipo de trabajo suelen beber bastante. Esto puede convertirse en una rutina y acabar en una adicción. Si es tu caso, es recomendable que empieces a alternar bebidas alcohólicas con bebidas no alcohólicas hasta que reduzcas el consumo de alcohol en el trabajo a la mínima expresión.
  6. Aceptación social del alcohol e incluso presión a beber: El alcohol es socialmente aceptado e incluso bien visto en muchas sociedades. En ocasiones la presión social a consumir alcohol es realmente alta.
  7. Beber con regularidad: Esta causa es obvia, pero la mayoría de la sociedad todavía no es consciente de ello. Beber alcohol con regularidad siempre es un factor de riesgo.

Consecuencias del alcoholismo

Si te ves afectado por uno o más de estos factores, debes permanecer alerta para acudir a un especialista en el caso de que detectes que puedas estar sufriendo una adicción. No hacerlo, afectará gravemente tu salud.

A continuación te presentamos solo algunas de las consecuencias que puede desencadenar el alcoholismo:

  • Trastornos de la personalidad
  • Problemas de equilibrio
  • Esquizofrenia
  • Trastorno de déficit de atención
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas de movilidad
  • Mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer
  • Problemas cardiacos graves
  • Golpes y traumatismos
  • Problemas graves en el hígado, especialmente cirrosis
  • Daño cerebral
  • Debilitamiento del sistema inmunológico
  • Delirium tremens cuando no se puede beber

Como se puede observar, el alcohol no solo daña al cuerpo sino que también facilita la aparición de otras enfermedades y problemas. Además, la adicción al alcohol afecta enormemente a la vida social del enfermo. Una persona con un problema de alcoholismo tendrá mayores probabilidades de divorciarse, quedarse desempleado, conducir bajo los efectos del alcohol, tener relaciones sexuales de riesgo, tener problemas con la ley e incluso ser encarcelado.

De estos problemas, también se deriva un mayor riesgo financiero. No solo por las grandes cantidades gastadas en alcohol, sino también por las multas, sanciones, pagos de abogados, etc. que se derivan de los problemas anteriores.