Rehabilitación del Alcoholismo

El alcoholismo es una de las adicciones más problemáticas y comunes que puede desarrollar un ser humano. El hecho de que beber alcohol esté plenamente aceptado en la sociedad e incluso se asocie con las reuniones de amigos, hace que parezca una práctica inocente que no puede causar daño.

Para muchas personas, beber alcohol es una práctica habitual. Comienzan a beber socialmente, junto con sus amigos y poco a poco van incrementando la frecuencia del consumo. De repente, sin darse cuenta, llega un momento en que cuando empiezan a beber no son capaces de parar. Cada vez que beben, terminan borrachos y poco a poco el escenario se va repitiendo con más y más frecuencia.

Finalmente, llega el día en que se ven superados por una situación en la que el alcohol es el verdadero protagonista de su vida. Todo el día gira en función de las oportunidades que tienen para beber. Todos los planes dependen de que posibiliten a la persona conseguir su dosis de alcohol. Si permite beber, es un buen plan, aceptarán seguro. Si el plan no incluye alcohol por ningún lado, optarán por poner alguna excusa.

La situación se va agravando por si sola. Las complicaciones propias de las borracheras, se hacen cada vez más frecuentes. Muy pronto el alcohol empezará a interferir en la vida laboral y sentimental. Habrá comenzado una fase de aislamiento social. Mientras tanto, la salud del alcohólico irá empeorando. Llegará un día en que la persona tendrá un problema grave por culpa del alcohol, y quizá a partir de ahí decida dejarlo. Pero mientras eso ocurre, la tensión arterial, el hígado, el estómago y el cerebro, irán sufriendo un paulatino deterioro que puede llegar a ser irreversible.

Empezar una rehabilitación del alcoholismo es algo que suele hacerse con un estado muy avanzado de la adicción. Si estás leyendo esto, seguramente el caso de alcoholismo en el que estés pensando no deba esperar más para buscar una solución. Cuanto más esperes, más difícil será todo y, lo que es peor, más complicaciones de salud sufrirá el enfermo.

Decimos enfermo porque el alcohólico es un enfermo mental que necesita ayuda. No es suficiente con el apoyo de la familia. Ayuda mucho, por supuesto, pero para poder emprender una rehabilitación exitosa, es necesaria la ayuda profesional.

Coloquialmente, hablamos de rehabilitación refiriéndonos a todo el proceso desde que el alcohólico deja de beber, hasta que consigue controlar su adicción. Si queremos hablar con propiedad, en este proceso deberíamos distinguir dos fases:

  1. Desintoxicación
  2. Rehabilitación

Desintoxicación hace referencia a la pequeña etapa inicial en la que el paciente deja de beber y acostumbra su cuerpo a volver a vivir sin alcohol. La segunda etapa, Rehabilitación del alcoholismo, terminaría con un paciente totalmente capaz de forma autónoma de no recaer. Tras haber superado los problemas derivados del síndrome de abstinencia, se trabajará en modificar el estilo de vida del paciente, dándole formación y herramientas para no ponerse en riesgo de recaída una vez finalice su tratamiento de rehabilitación.

Centro de rehabilitación del alcoholismo

Existen dos formas de llevar a cabo la rehabilitación del alcoholismo:

  1. Internándose en un centro de rehabilitación del alcoholismo
  2. Sin internamiento

En ambos casos el paciente tendrá que hacer uso de un centro de rehabilitación del alcoholismo. La diferencia es que mientras que en el primero, dormirá en el propio centro y no saldrá de él, en el segundo solo acudirá al centro determinadas horas para llevar a cabo el seguimiento.

Aunque a priori pueda parecer mucho más cómoda la modalidad sin internamiento, lo cierto es que debido a los síntomas del síndrome de abstinencia en muchos casos es mucho más seguro llevar a cabo un internamiento completo. Las instalaciones suelen ser magníficas, los pacientes cuentan con buenas comodidades y sobre todo en caso de sufrir problemas derivados del hecho de dejar de beber, la asistencia médica será mucho más rápida y, por tanto, la salud del paciente está mucho más segura.

Llegado el momento de elegir un buen centro de rehabilitación del alcoholismo debes tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Personal: Sin duda es el elemento fundamental del control de cualquier adicción. Contar con la ayuda de profesionales con experiencia debe ser tu principal objetivo.
  2. Instalaciones: Las instalaciones son las herramientas que utilizarán los profesionales durante todo el proceso. Si bien no son tan importantes como las propias personas con las que se trabajará, unas buenas instalaciones te ayudarán a estar más cómodo.
  3. Ofertas alternativas: La mayoría de los centros ofrecen la posibilidad de hacer deporte y otras actividades (el yoga es bastante popular). Sin duda son un buen extra, pues cuando se supera una adicción, uno de los problemas que se tienen es aprender a llenar el vacío temporal que deja el evitar las situaciones que impulsan al paciente a beber. Es interesante saber que cuando se pregunta a los pacientes que ya han pasado por el proceso, este es uno de los factores que más recomiendan.
  4. Precio y posibilidades de financiación: El precio es importante, no se puede negar y lo es para bien y para mal. Un centro demasiado barato puede ser una señal de un comportamiento poco profesional que se basa en métodos diferentes a los validados por la medicina. Por otro lado, hay que tener en cuenta las diferencias de precio de los distintos centros que sí que ofrecen un buen servicio, así como las posibilidades de financiación que puedan ofrecer.
  5. Distancia: En la medida de lo posible se debe elegir el mejor centro en vez del que esté localizado más cerca. Pero es importante que no esté tan lejos como para que tras la primera etapa de desintoxicación, cuando el paciente comience a hacer de nuevo su vida rutinaria, le sea imposible acudir a las sesiones de rehabilitación y mantenimiento.
  6. Modelos de rehabilitación: Pide información en los centros que estés contemplando como posibles candidatos. Te darán información completa sobre su modelo de rehabilitación. Y si no lo hacen, quizá sean uno de los que debes descartar.

El centro perfecto no existe. Para cada persona habrá un centro ideal. Lo que en todo momento debe evitarse es un centro en el que el personal no sea profesional o se prometan milagros imposibles, como por ejemplo rehabilitaciones demasiado cortas o sin esfuerzo.

Cómo dejar de beber alcohol

Dejar de beber pasa por cuatro etapas:

  1. Reconocimiento del problema
  2. Desintoxicación
  3. Rehabilitación
  4. Mantenimiento

La fase de reconocimiento tiene a su vez distintas subetapas. Inicialmente, el alcohólico bebe sin aceptar el problema, hasta que algo o alguien le hace empezar a pensar que debe poner freno a la bebida. Cuando esto ocurre, suele haber una etapa que puede alargarse bastante, en la que el alcohólico es consciente que debe hacer algo para dejar de beber, pero no actúa en consecuencia. Para finalizar esta etapa puede ser recomendable someter al paciente a una intervención del alcohol. Un tercer estadio se dará cuando el alcohólico decida poner medios proactivas para dejar de beber alcohol. Como hemos comentado anteriormente, en muchos casos esto ocurre tras una experiencia traumática causada por los efectos nocivos del alcoholismo.

A continuación comienza la etapa de desintoxicación, que consiste en conseguir que el cuerpo vuelva a ser capaz de funcionar sin los efectos del alcohol. Cuando se tiene un problema de alcoholismo, el cuerpo está acostumbrado a que el alcohol suplemente ciertas sustancias en nuestro cuerpo, de modo que le cerebro, por decirlo de algún modo, se desentiende de ellas. Cuando se deja de beber, se debe pasar por un proceso de adaptación, en el que el cuerpo se queja de haber perdido esos suplementos. El cerebro tiene que adaptarte a volver a generar algunas sustancias en sus medidas adecuadas, pero no es fácil. Esto provoca una serie de síntomas que pueden ir desde la ansiedad, hasta fiebre pasando por taquicardias, temblores e incluso subidas o bajadas de tensión.

Estos problemas, además de desagradables, pueden afectar a la salud del paciente y, por ello, es fundamental contar con la asistencia de profesionales sanitarios.

Una vez que el cuerpo es capaz de estar sin beber sin sufrir ningún trastorno físico, el paciente entra en la etapa de rehabilitación, donde debe aprender a vivir sin alcohol. Ser alcohólico, es una enfermedad que no se puede curar, pero se puede controlar.

La fase de rehabilitación incluye apoyo de profesionales como psicólogos y médicos que muestren al paciente lo que puede hacer para superar los momentos en los que la tentación de beber es más fuerte. Por ejemplo, el paciente aprenderá a lidiar con personas que traten de hacerle beber en eventos sociales, llegando incluso a presionarle, un hábito que es extremadamente dañino, pero sucede con cierta frecuencia.

Con todo ello, el paciente adquirirá los conocimientos necesarios para minimizar las posibilidades de recaída.

Finalmente entramos en la fase de mantenimiento. Quizá parezca la más fácil a priori, pero hay muchos pacientes que vuelven a recaer. Si esto ocurre, tampoco debe tratarse como un fracaso, recordemos que estamos hablando de una enfermedad y lo importante es poner los remedios en cuanto se detecte la recaída.

Está demostrado empíricamente que acudir a reuniones con otros afectados y hacer un seguimiento, es realmente efectivo para evitar recaídas.

Recuperarse del alcoholismo

Tras haber superado las etapas de desintoxicación y rehabilitación, y ya en la de mantenimiento, llega el momento de recuperarse del alcoholismo.

En esta etapa tu vida debe volver a ser una vida normal, tal y como es la de cualquier persona sana que no tiene la enfermedad.

Algunos de los efectos deseables de la recuperación del alcoholismo es que las relaciones sociales y familiares del enfermo mejoran considerablemente. La persona se dará cuenta de que ya no tiene conocidos, sino verdaderos amigos y de todo lo que puede disfrutar con su familia. Otro efecto positivo, son las mejoras laborales o en los casos en los que se perdió el trabajo, el aumento de las posibilidades de conseguir un nuevo empleo. Ser alcohólico afecta siempre al rendimiento laboral y tras la vuelta, se será un trabajador más interesante y valorado.

Muchos centros de recuperación del alcoholismo, ofrecen programas de reinserción que pueden ir desde el trazado de un plan junto con los profesionales del centro, antes de abandonarlo, hasta el ingreso en una vivienda compartida con otros pacientes, que haga la transición hacia la nueva vida sin adicciones más paulatina.

Algunos pacientes prefieren volver a los centros de vez en cuando, en los momentos en que las tentaciones son más fuertes y otros optan por hacerse análisis regulares como forma de validar que siguen sin consumir en el largo plazo.

Alcohólicos Anónimos es una asociación sin ánimo de lucro bien conocida por sus actividades de ayuda al mantenimiento de los alcohólicos rehabilitados. Informarte sobre sus actividades, es una buena idea. Te lo explicarán todo sin compromiso y luego tú podrás decidir lo que quieres hacer.

Cada persona es diferente, y lo que funciona para unas, puede no hacerlo para otras, pero en todos los casos, el paciente experimentará una mejora considerable en su calidad de vida, salud y trabajo, tras haber controlado su problema de adicción.

Finalmente, queremos destacar que los familiares también tienen un papel importante en la fase de mantenimiento y recuperación. Por eso se les ofrece educación para que sepan identificar potenciales situaciones peligrosas y sepan cómo deben reaccionar ante las mismas. Asimismo, también aprenderán a identificar señales que pueden estar indicando una recaída, para mantenerse siempre atentos y dispuestos a ayudar a su ser querido.

Recuperarse del alcoholismo es un proceso que dura para toda la vida. El alcohólico aprenderá una nueva forma de vivir. Pero no se debe tener miedo a las novedades, porque todas ellas son mejores, con relaciones sociales más estables y beneficiosas, más oportunidades laborales, una mejor salud y un mejor concepto de uno mismo.

Como puede observarse dejar de beber, requiere la aplicación de un método sistemático y es un proceso que ha sido estudiado científicamente. Esto quiere decir que los profesionales conocen las mejores maneras, demostradas empíricamente, para rehabilitarse del alcohol.

Tratar de hacerlo solo es posible, pero en todo caso, en la fase de desintoxicación, siempre debe contarse con asesoramiento médico profesional, para superar todas las complicaciones que puedan aparecer con máximas garantías de seguridad.

Por eso, te animamos a ponerte en contacto con nosotros, exponernos todas tus dudas y preguntas, y que nos dejes explicarte cómo podemos ayudarte a construirte el futuro que te mereces.